sábado, 26 de febrero de 2011

Libertad



Los días pasan volando y no se puede hacer justicia mediante ningún tipo de representación. Ni la escritura, ni la fotografía, ni el video, ni la poesía, ni el breve relato, nada de lo que pretenda puede dar un leve atisbo de lo que he vivido este último mes. Tantas cosas buenas y otras tantas mala.Me he involucrado emocionalmente y para bien, he estado con un hombre de una forma que jamás había estado aún con la conciencia de que todo terminará. He hecho amigas que sé voy a extrañar tanto. Me he sentido libre, me he sentido condenado a esa libertad. He hecho lo que quiero a la hora que quiero y sin gran responsabilidad. Quizá no es una libertad completa, porque si así fuera entonces el peso de dicha libertad caería sobre mí, la autonomía de la libertad, y si fuera así, entonces no podría hacer todo lo que quisiera. Por el momento aún tengo a mis padres con solvencia económica, con solvencia emocional, aún los tengo para que sostengan mi mano, bajo esa perspectiva me agrada aún no ser totalmente libre.

domingo, 20 de febrero de 2011

Huir

¿De la campana de cristal?... imposible.

jueves, 17 de febrero de 2011

El sueño de la otra noche

Un estacionamiento. Después un centro comercial. Un elevador. La chica de República Checa a mi lado y luego la veo al fondo, se pierde, me mira a lo lejos y se ríe de mí. A mi lado el chico francés sostiene mi mano, después estamos entrelazados. Yo le beso excitado. Después él se pierde y estoy en un elevador, no... no es un elevador, es una ciudad que me sofoca. Después carne, mucha carne... embutidos... después salmón. La chica checa me dice "Ese no es el camino, esa no es la forma". Yo no quiero morir. No pretendo morir. Quiero mi libertad, siempre he buscado mi libertad, así que corro por el gran estacionamiento porque la ciudad y los extranjeros me están succionando mi identidad, sobre todo el chico francés.

Todo es gris y prefiero seguir corriendo hasta que se enrojece la escena, busco liberarme de la ciudad y grito el nombre del chico francés. Luego escucho su voz, la voz del chico francés: Lucio, Lucio... ¡LUCIO!... pero yo no lo veo, no está ahí. Siento como me toman las manos y los brazos "Lucio... ¿estás bien?, ¿una pesadilla?", dice la voz ligeramente preocupada.

Sigo en trance, parte de mí está despierta, mientras otra aún duerme. "Alguien te perseguía. Gritabas mi nombre", me dice la voz, "¿quién te perseguía?". Yo, en mi cabeza, severamente confundido... ¿quién me perseguía?, ¿Era la chica checa, era él, era la ciudad? Era él, él me estaba sofocando. “La ciudad”, le contesté, porque aún estando yo adormilado no podía decirle que él me estaba succionando la identidad, “¿La ciudad?”, me pregunta, “Sí, la ciudad, Valencia, me estaba sofocando pero tú no me ayudabas”, un breve silencio “No puede ser, la ciudad es una entidad, no una persona, no te podía matar la ciudad”, usa ese tono tan francés de ‘Soy superior y sé lo que digo’, mientras yo reitero “Era la ciudad, la ciudad me quería matar”. “No, no, no, la ciudad es una entidad”, para él es imposible creer en una ciudad viviente. Y yo, en mi cabeza pensando que las ciudades respiran por sí solas, y que quizá podría estarme enamorando de ese chico francés con quién se suponía sólo estaba teniendo sexo sin complicación.

En efecto. Era él quién me sofocaba y mataba con las emociones que despertaba en mí.

Él confiesa: Me dio un poco de miedo, pero ya me habías dicho que eres sonámbulo.

sábado, 12 de febrero de 2011

Impensable

Dormir entrelazados, sin preocupación, hablar de poesía y de Napoleón... esperar a que algo nuevo pase. Sentirlo en la piel. Sentirme en su piel. Feliz por estar cerca de él. Pensando en él aunque seguramente yo no le pase por el pensamiento. Una buena noche, una dichosa mañana. Existir de manera diferente. Devenir de la homosexualidad, en Valencia.

domingo, 6 de febrero de 2011

Pensamiento del día:

Que tenga un cuerpo ardiente, no significa que se pueda tener sexo ardiente.

Lo siento... cavilación post-sexo frustrado con alguien que tenía un cuerpo muy ardiente, pero hasta ahí. Y todavía cuando me esta acompañando a la estación del metro, me pregunta "¿En qué piensas?" y yo por dentro "Que eres malo en la cama" pero por fuera: En lo que voy a comer.


Tenía que quejarme en algún lugar ¡¿no?!

miércoles, 2 de febrero de 2011

El errabundeo en Valencia


Caminar, lo primero que se hace es caminar. Cuando no conozco una ciudad lo primero que hago es caminarla; son pocas las ciudades que he visitado y aún menos las que con mayor facilidad puedo explorar apaciblemente. Pero ahora en Valencia me gusta caminar, caminar solo. Aunque tengo una fantástica compañera de piso, es francesa, en ocasiones salimos con sus amigos franceses, quienes se sorprenden un poco de que me guste la música francesa, sepa de filmes franceses y ame a Simone de Beauvoir. Me atrevo a confesar que son chicos algo sencillos pero igual muy agradables, tienen cierto aire de coquetería y uno de ellos es gay… espero no llegue a interesarme porque posee algunos rasgos en la personalidad muy atractivos… eso y que también es guapo (claro, eso siempre sale a relucir).

Hoy salí a caminar, llevo toda la semana caminando. Es bueno, es agradable aunque me pierda y deba preguntar la dirección, quizá sacar el mapa o sólo dejarme llevar por el instinto. Siempre llevo una considerable cantidad de euros en el bolsillo por si debo tomar el metro en lugar de regresar caminando. Ayer salí al piso del chico francés y regresé a mi piso con mi compañera de departamento a las dos de la madrugada. Valencia es tan segura, tanto que me asusta perder mis reflejos citadinos made in México.

Me siento orgulloso de ser mexicano, aquí las cosas son distintas en muchos aspectos, quizá no en grandes cosas pero sí en cuestiones que para mí son representativas. Será que el mundo es pequeño, pero dentro del mismo existen infinidad de decodificaciones del lenguaje y significados sociales ínfimos. Mi primera semana ha sido de muchos picos emocionales, pero hoy puedo decir que me encuentro bien.

martes, 1 de febrero de 2011

Estoy viejo

Ya con cuatro compas de vino quedo ebrio... como diría mi amada Isxhel: Ya estoy viejo. Jajajajajajaja